Después de perder mi pasaporte en el avión casi me quedo a
las puertas del país detenido justo a la entrada en el control de visados Fue al rellenar el formulario en el avión. Lo saqué para apuntar el número y cual Mr Bean lo dejé caer. A mi ya me habían dicho que los pasaportes son muy codiciados así que como K a las puertas de la
entrada con el guardian ya lo daba por pérdido.Retenido lo que me pareció una eternidad ,pero pudieron ser entre cuarenta y cinco minutos o una hora, me veía teniendo una cantidad de problemas enormes y retenido allí como el protagonista
de la película de Spielberg, el tipo ese cuyo país desaparece y se ve obligado a vivir en el aeropuerto de NY. Si hay una panorama cuya expectativa no podía soportar era la idea de tener que explicar a todo el mundo, desde el personal del aeropuerto hasta mi familia o a mis amigos, que era tan subnormal como para llegar hasta
Japón y no poder entrar. ¿Sería esa la metáfora premonitoria de todo mi viaje? Llegar a Japón y tener puesto algo como un casco impermeable a toda osmosis cultural e influencia? Haber ido a Japón y en realidad no haber ido? Como si estuviera en casa? Qué coño habré aprendido allí tras 8 meses? Lo habría aprendido igualmente en mi casa? bajandome pelis y porno de internet?

El caso es que el personal del aeropuerto de Nagoya iba de aquí para allá con toda diligencia, me ayudaban a buscar el pasaporte entre mis cosas, muy amables como solo ellos pueden ser, me decían ¿le importa volver a mirar entre todo su equipaje? Y el equipaje estaba lleno de papeles y mierdas desordenadas
que me hacían sentirme aún más culpable.. que decían algo así como que este tipo no sabe ni dónde está, está también él perdido o más perdido que el pasaporte. Y cuando por fin volvieron del avión al control de entrada, después de barrerlo de arriba a abajo y de encontrarlo debajo de mi asiento fue como la
confirmación. Travis de "París Texas" se pierde antes de marcharse al desierto, se pierde queriendo llegar a algún sitio. Cojonudo. Menuda entradaza.
Aquí está Japón, perfecto, limpio, aséptico, disciplinado, coreografiado parsimonioso como si todos estuvieran sincronizados como un ballet urbano, y yo haciendo de la entrada una especie de caida cutre de película serie Z tratando de poner a prueba la armonía japonesa.

Lo nunca visto. Los japoneses corriendo para acompañarme a coger el siguiente avión a Fukuoka escoltándome como si fuera subnormal, corriendo por todo el aeropuerto para meterme en el avión. y en la última serie de tropezones del número de circo de la entrada en el país me dejo la mochila en el otro lado de
la cinta del control de seguridad. A raiz de esto en el otro lado, en el aeropuerto tiene lugar el encuentro con el sacerdote jesuita que me iba a recibir y alojar durante un mes antes de orientarme por mí mismo. El hombre que parecía comportarse como si los japoneses le pertenecieran, como un extraño líder aun con sus ropas andrajosas. Un comandante Kurtz de Apocalypse Now en
Japón. Un septuagenario de enorme masa corporal que me recibió con expresión beatífica y que transfiguró por completo su rostro cuando le dije que había perdido mi mochila en el viaje. En ese momento vi la primera muestra de su poder y su ira. Se acercó a una chica del personal del aeropuerto y explicó que
tenían que mandarme la mochila a casa, sin coste alguno. Pero la discusión no era una discusión normal, no se discutía sobre si la mochila en sí, sobre las responsabilidades ante el inconveniente, no, la discusión era una discusión de alcance moral, y una guerra. Una lucha de civilizaciones .Era la guerra en la que llevaba el cura-Kurtz desde hacia cincuenta años con los japoneses con cada dependiente de un comercio, con cada impedimento cotidiano etc, y discutía con toda la ira, descargaba sus palabras con una intolerancia y un absoluto despotismo que parecía que ellos tuvieran la culpa de que yo hubiera perdido la mochila. La chica era la representación de todo Japón. Era una batalla entre el bien y el mal, contra la mentalidad cuadriculada e inhumana que él veía representada en Japón, frente al humanismo que creía representaba el cristianismo y occidente. Pero en su respuesta parecía haber una paradoja. Ese modo de luchar contra esa mentalidad japonesa que él veía representada por todos lados como la falta del interés por la persona, por el individuo en Japon, venía a reaccionar con muestras de un desprecio por los
sentimientos del otro que a mí me causaba pavor. A tratarlos como si no fueran personas. Y al final conseguía lo que quería. Me enviaron la mochila sin cargo. Era el momento de la justicia para él, como cuando Jesucristo coge el hacha y corta el árbol podrido.Su visión de Japón era bastante alucinante. Él podía imponerse porque según él los japoneses no tienen esa visión humanista y no piensan por sí mismos, tienen una mentalidad ordenada y jerárquica, así que según lo veo yo, en realidad estaba alimentando el mismo demonio con el que luchaba.

Recuerdo otra explosión en un taxi mucho más violenta. acerca de los cambios. El sacerdote Kurtz quería darle al taxista el cambio de un billete para que le devolviera exacto pero se encontró con que el taxista no comprendía la transacción adelantada, y se negaba a proceder como si creyera que el cura le quisiera timar. Entonces
realmente sentí temor. Soltó bramidos tronantes, su forma de respuesta ante una negación no era la persuasión sino una forma de grito en el cielo, era de nuevo la misma batalla de un hombre contra la civilización japonesa. Eran como esos dos cabestros que no recurren a la treta o a la argucia en la pelea, eran eso, dos cabestros, dos cabezas cuadradas simétricas y opuestas que se dan de frente con la cornamenta, una y otra vez, una yotra vez el taxista negaba y el cura arremetía más alto, más violento. En ese momento llegué a sentir pavor
y vergüenza ajena. Parecían dos dementes, dos subnormales incapaces de recapacitar y moverse de sus posturas. Como en esas escenas de las pelis de los COen donde los personajes se ponen a gritar como posesos, Una escena animal y salvaje. ¿Qué experiencias llevan a un hombre a una lucha tan terrible y triste?