Recuerdo que cuando el asunto de los GAL saltó a la palestra pública me asombraba que gran parte del debate se centrara en la fraudulenta y corrupta utilización de los fondos reservados por parte del Gobierno socialista, es decir, lo que molestaba al contribuyente (único sujeto a tener en cuenta) no es que se financiaran grupos terroristas con su dinero, sino el uso fraudulento de las cuentas públicas. Esto nos da una pista del tenor moral de nuestras sociedades. A la vista de esto creo que hay que ir desanimando a los que creen que la violencia terrorista se deslegitima por sí sola, lo que mayor espanto moral causa en nuestras sociedades no es la violencia sino la utilización abusiva del dinero del contribuyente,....así que quizá los servicios de inteligencia podían ir pensando en montar un dispositivo de escuchas que revelara los terribles delitos de corrupción fiscal de la ETA, la utilización anómala de los fondos de la banda, y los enchufes de los cuñados de etarras que una vez expuestos terminarían por colapsar a la organización.

Nunca estuvo más acertado Álvarez Rabo como cuando tuvo la reveladora idea de dibujar la ETA como el edificio de una compañía cualquiera, y en su interior, unas oficinas con sus departamentos corrientes y molientes (secuestros, impuestos) y hasta jefes gerentes con corbata.

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